Ruta de Castillos Cátaros.

Ruta de Castillos Cátaros.

En esta entrada os contaremos nuestra experiencia por el sur de Francia, donde combinamos la de ruta Castillos Cátaros con el Pirineo Oriental francés. Esta escapada consistió en 5 días y 4 noches, iniciándola desde Barcelona.

Un poco de introducción a esta escapada…

Hay que advertir que a nosotros los kilómetros no nos pesan, es decir, que cuando viajamos parece que las distancias se acortan y nos pegamos verdaderas palizas por ver algo nuevo o disfrutar de alguna experiencia. Danos kilómetros y tiempo que nosotros ponemos las ganas.

Esta escapada la realizamos en verano, y aunque siempre relacionamos Europa con temperaturas más frescas y todo verde, esto no siempre es así. En agosto, el sur de Francia tiene unas temperaturas similares a España y los paisajes no destacan por un verdor espléndido. Eso sí, los Pirineos son otra película y una futura escapada pendiente.

Bueno, ¿y quiénes eran los Cátaros?, ¿y sus castillos? A todos nos suenan las historias del Rey Ricardo de León y de sus hazañas en las cruzadas, en esas expediciones a Oriente con carácter militar y religioso que pretendían reconquistar los lugares sagrados del cristianismo que habían sido capturados por los musulmanes.

Sin embargo, estas expediciones también se produjeron en Europa, esta vez contra los Cátaros. Los Cátaros eran cristianos, pero seguían unas doctrinas y dogmas distintos a la Iglesia Católica. Así, desde Roma y otros reinos, Francia entre ellos ya que esta zona prestaba vasallaje a Aragón, pusieron en marcha varias misiones militares entre los Siglos XI y XIII para acabar con estas herejías, por lo que los Cátaros construyeron grandes fortalezas, castillos y abadías reforzadas que servían como construcciones de defensa. Finalmente los Cátaros fueron vencidos, pasando a la clandestinidad y desapareciendo poco a poco.

Con esta breve lección de historia, también queremos señalar que el nombre de la Ruta de los Castillos Cátaros, obedece más a un nombre turístico que histórico en sí.

Día 1. Barcelona- Félines- Termenés.

Empezamos desde Barcelona, alquilando un coche con Europcar y llegando a nuestro país vecino a través del paso de la Junquera. Tardamos 5 horas en llegar a nuestro alojamiento, con parada de desayuno incluida.

Nuestro alojamiento donde pasamos las 4 noches (65€ por noche) se encuentra en el término municipal de Félines- Termenès. Elegimos el B&B Les Termenès por tener piscina, ya que al mirar el tiempo en la zona, daban temperaturas elevadas. Las habitaciones son rústicas y no tienen baño privado, pero hay dos baños comunes siempre limpios y sólo tres habitaciones (por lo menos en la planta superior donde nos alojábamos nosotros).

El desayuno es increíble. Todo fresco y con productos locales, naturales y bio. Cada día tenían detalles diferentes, pero el yogur de cabra casero junto con su miel, mermeladas y zumo de pera recién hechos, era algo que no faltaba en nuestra mesa cada mañana. Más de una vez nos hemos acordado de esos yogurts de cabra estando ya en casa.

Desayuno de productos caseros.
Desayuno de productos caseros.

También cuenta con un restaurante, de hecho el único en muchos kilómetros por lo que es recomendable reservar si no queréis quedaros sin mesa. Tienen platos que cambian cada día de comida típica de la zona, y una carta fija con pizzas de horno de leña, ensaladas abundantes, foie casero… Todo a un precio muy bueno y de una calidad de 10. Tened en cuenta que esta zona es un área rural, por lo que cenar después de las 21:00 es casi imposible, ya que todo cierra muy pronto. Lo mismo pasa a la hora de almorzar, después de las 14:00 horas sera complicado conseguirlo. No esperes locales donde se pueda comer a cualquier hora como en Paris.

Productos y vino de la región en nuestro alojamiento.
Productos y vino de la región en nuestro alojamiento.

Reconocimiento de la zona.

Como llegamos más bien tarde en nuestra ruta de Castillos Cátaros, nuestro primer objetivo fue hacer un reconocimiento de zona. El pueblo del alojamiento, Félines, es pequeño y tiene poco que ver, por lo que pusimos rumbo a otro algo mayor, Lagrasse. Esta población debe ser visitada si vais al sur de Francia. Calles con mucho encanto medieval, una importante Abadía y un puente digno de fotografiar, así como un río con agua fresca donde la gente se baña. También encontraréis más restaurantes así como tiendas de vinos o las famosas boulangeries (que ricos estaban los eclairs de café). Porque si por otra cosa es conocido esta región del sur de Francia, la Occitania, es por sus excelentes vinos.

Casas típicas de Félines.
Casas típicas de Félines.

De camino a Lagrasse paramos en otra localidad muy pequeña con un Castillo y una pequeña parroquia donde nos tomamos nuestro primer vino galo. Este pueblo es Villerouge-Termenes.

Día 2. Carcassone-

Al día siguiente visitamos uno de los platos fuertes de la ruta de Castillos Cátaros, la ciudad de Carcassone. Ésta tiene un excelente Castillo muy bien restaurado, ya que la ciudad fue casi demolida y utilizada como cantera hasta el Siglo XIX, pero sin duda por lo que destaca este ciudad es por su muralla que la convierte en una verdadera fortaleza. Esta muralla, sus torres, puertas y puentes fueron declaradas Patrimonio de la Unesco, y resultan una visita imprescindible si sois amantes de la historia medieval. La fortaleza no sólo fue utilizada por los Cátaros después de su conquista, también sirvió de frontera entre los reinos de Aragón y Francia hasta 1659.

Eso sí, Carcassone es muy turístico por lo que nos encontramos una ciudad plagada de gente y niños con espadas de madera. Lo más recomendable es una visita muy temprano, pero nuestro alojamiento estaba algo lejano y con el desayuno nos entretenemos mucho. La entrada al Castillo tiene un precio de 9,5€, pero finalmente no entramos porque la cola nos echó para atrás y quisimos aprovechar el tiempo en otro lugar.

Puente en Lagrasse.

Aún no hemos hablado de la comida en esta región de Francia. De vinos para acompañar sus platos os hablaremos más tarde, ya que hicimos una cata muy interesante. En cuanto a sus platos, son muy contundentes. Encontraréis en cada carta de restaurante en vuestra ruta de Castillos Cátaros el famoso Cassoulet, un guiso calórico a base de alubias blancas y carne de distintas partes del animal. Irene lo probó y debería de haber dejado la ocasión para un lluvioso día de invierno (preparaos para una digestión pesada).

El tartar es bien conocido en toda Francia, en esta ocasión Manolo pudo probar uno de carne y de un tamaño XXL. Ya sabéis, el tartar es carne cruda y macerada con un huevo crudo coronándolo.

Tartar de carne de caballo.
Tartar de carne.

Y si sois de los que pensáis que si no tomáis postre, es como si no hubiéseis comido, os recomendamos el café Gourmand, que no es más que un café sólo, acompañado con una desgustación de dulces del lugar.

Café Gourmand.
Café Gourmand.

Volviendo a Carcassone, y si sois amantes de la fotografía hay un viewpoint desde donde se pueden tomar varias fotos muy buenas. Se debe ir en coche y en Google Maps aparece como Carcassone Castle panorama viewpoint. También hay habilitados varios parkings de pago para aparcar cerca del castillo pero si callejeas un poco podéis aparcar sin problemas y gratis.

Como comentamos la ciudadela era impresionante pero atestada de gente por lo que pusimos rumbo al siguiente Castillo donde bajaríamos las calorías que comimos ese día. Este destino sería en Castillo de Lastours.

Localidad de Lastours.
Localidad de Lastours.

Aún no lo hemos mencionado, pero es recomendable si vais a visitar varios Castillos, haceros con el denominado pasaporte de los Sitios del País Cátaro. Este es muy recomendable ya que te van poniendo un sello por cada lugar que visitas. El pasaporte para la ruta de Castillos Cátaros cuesta 4 euros y te harán un euro de descuento en cada sitio que entréis, por lo que si tenéis intención de visitar varios lugares os trae cuenta, además de un bonito recuerdo. También incorpora unos códigos QR con lo que podéis acceder a una información sobre la ruta muy interesante y al momento.

pasaporte Castillos cataros
Pasaporte de Castillos Cátaros.

Castillo de Lastours.

Lastours se encuentra al norte de Carccassone, a unos 22 minutos en coche, y más que un castillo en sí, es una línea de fortificaciones enclavas en las montañas, que consisten en 4 torreones cuya estructuras aprovechan al máximo el terreno donde se sitúan. La verdad es que, a pesar, de que no se encuentre en muy buen estado, el paseo por el campo con esos torreones con tantas historia nos gusto muchísimo. Apenas había gente y las temperaturas eran idóneas para el paseo. Muy recomendable visitar el mirador situado al lado del camping de la localidad, desde donde tendréis unas fotos espectaculares.

Castillo de Lastours.
Castillo de Lastour.
Un Castillo para nosotros solos.
Un Castillo para nosotros solos.
Panorámica desde el mirador de Lastours.
Panorámica desde el mirador de Lastours.

De vuelta a nuestro alojamiento pasamos por grandes viñedos por donde no nos resistimos y echamos un paseo veraniego y no pudimos evitar tomar algunas (muchas, más bien) fotos.

Día 3. Rafting y mucho más.

Al día siguiente hubo paliza de kilómetros pero mereció la pena. Nos levantamos muy temprano y echamos menos tiempo en desayunar. El día de antes, y en estas idas de cabeza que tenemos de vez en cuando, pensamos que sería buena idea hacer una jornada de rafting. Sí, a pesar de que no era algo que teníamos en mente, se nos antojó y en vez de dedicar el día en exclusivo a ruta de Castillos Cátaros e historia, pusimos rumbo al Pirineo. Concretamente a la localidad de Cavirac.

Pero antes de ponernos el neopreno y como somos muy cansinos, visitamos el Castillo de Peyrepertuse, cuya ubicación es increíble al filo de un macizo montañoso. Vistas de pájaro totalmente. Hay que subir un sendero que se hizo bastante pesado.

Bueno y al fin llegamos para hacer un poco de rafting en el río L´Aude. Hicimos la actividad con la empresa Rodeoraft y lo recomendamos totalmente. No es una actividad barata (32€ por persona) y duró cerca de dos horas, pero la verdad es que repetiríamos. Estuvo genial, divertido y nos pegamos unos bañitos que nos encantaron.

Día de rafting
Rafting con Rodeocraft.

Después y para coger fuerzas comimos unos snacks, ya que como dijimos en el sur de Francia y en áreas rurales después de las 14h, es difícil comer. En Quillan había un almuerzo comunitario debido a unas fiestas locales donde quisimos participar pero no pudo ser, ya que llegamos tarde.

Castillo de Puilaurens

Una vez terminado el almuerzo visitamos el Castillo de Puilaurens, el cual esta enclavado en un bosque muy bonito. El castillo fue precioso y por destacar algo diferente, diremos que sus accesos para los asediadores era muy complicado ya que para acceder al castillo la entrada esta diseñada de forma zizagueante por lo que su conquista se realizó a través de un aislamiento y no un ataque directamente.

De ruta
Con el Castillo de Puilaurens de fondo.

Rennes de Chateau.

La ruta de este día estaba bastante lejana a nuestro alojamiento así que tranquilamente pusimos rumbo a Félines pero de camino a esta localidad vimos una indicación a Rennes de Chateau y pensamos visitar el lugar.

Nada más que pusimos el pie en el pueblo nos pareció raro, no sólo por la gente si no porque sus tiendas de souvenirs vendían cosas de brujería, recuerdos de demonios y cosas relacionadas con las ciencias oscuras y magia negra. Al llegar a la Iglesia vimos un grupo muy grande de turistas, por lo que nos extrañó mucho ver a tanta gente de repente y cuando entramos nos sorprendimos más al ver la escultura de un demonio. Esto ya era demasiado raro por lo que buscamos en Internet y vimos que esta localidad aparece en el libro del Código Da Vinci.

Nosotros no hemos visto la película ni hemos leído el libro, pero al parecer en esta localidad se encontraron unas escrituras que relacionaba a la dinastía Merovingia con Jesús de Nazaret y sirvieron para especular sobre determinados temas de secretos de la historia y la Iglesia. Esta historia aparece en el libro mencionado, por lo que este pueblo es punto de referencia para sus fans. Os dejamos el enlace para los mas interesados de Rennes de Chateau. La localidad es bonita y curiosa pero estas cosas no nos atraen mucho, así que mejor no mosquear a los espíritus y continuar nuestro camino.

Demonio dentro de la iglesia
Demonio en Rennes de Chateau.

Desde luego estas cosas son las que nos enganchan a los viajes, que nunca dejas de sorprenderte. Cada día es algo nuevo, único y especial.

Por supuesto en el camino de vuelta hubo más paradas como en Arques donde encontramos un edificio medieval medio abandonado y dimos un paseo.

Edificio medieval en Arques.
Edificio medieval en Arques.

Día 4. Beiziers- Narbona.

El cuarto día de nuestra ruta de Castillos Cátaros nos pusimos guapos y pusimos rumbo a Beiziers, Narbona y la Abadía de Fontfroide. La primera parada fue Beiziers y, a pesar de que desde fuera era una ciudad que nos pareció bonita, fue empezar a pasear y ver que estaba en plena decadencia. Barrios con muy mala pinta, casas cerradas y abandonadas, excrementos de perros, suciedad… no nos gustó nada.

Y como esta web la hemos hecho para no solamente contar lo maravilloso que es viajar, si no explicar que no todo es espléndido, os diremos que esta localidad no merece la pena para nada (también todo es subjetivo). Francia es un país que se ha centrado en la construcción de grandes centros comerciales en las afueras de los núcleos urbanos, por lo que los cascos antiguos de algunas localidades han perdido su función comercial y se han visto abogada a la decadencia y el abandono. Por desgracia esto es así, y probablemente, es lo que le pasaría a Beiziers.

Beiziers.
Beiziers.

En cambio Narbona si nos gustó. Esta ciudad con pasado romano nos resultó agradable y por dar un paseo por sus calles no se pierde nada. Pero tampoco esperéis grandes atractivos. Su Catedral de estilo gótico era muy bonita, así como algunos palacios. Os parecerá que la Catedral tiene aspecto de fortificación, y así es, sirvió como edificio defensivo. También hay que señalar que nunca fue acabada. Y en su mercado (Les Halles de Narbone) podréis almorzar a muy buen precio y poder comprar productos de la región (nosotros compramos chacinas y quesos).

Catedral de Narbona.
Catedral de Narbona.

Abadía de Fontrfroide.

La Abadía de Fontfroide se encuentra a unos 20 minutos de Narbona, y esto si que debe ser un must go en el sur de Francia. La Abadía fue construida en el S.XI y aunque en un principio perteneció a la Orden de San Benito, pronto pasaría a mano de los monjes Cistercienses. Durante las cruzadas contra los Cátaros, fue centro de poder del bando de los fieles al Papa de Roma. Antes de la Revolución Francesa fue abandonada, por lo que la actividad revolucionaria no le afectó, aunque más tarde fue de nuevo utilizada por monjes. Sin embargo, en el S.XX pasó a manos privadas y será la Familia Fayet quien la adquiera, renovando, restaurando e incorporando nuevas estructuras y recintos a una construcción medieval increíble. Nos encantó su jardín de rosales así como el Patio de Luis XIV.

Abadía de Fontfroide.
Abadía de Fontfroide.

El precio de la entrada es 13,5€ por persona, y con ella te entregan una tablet para entender y explicar la visita. Es la primera vez que en un monumento nos dejan una tablet y nos pareció una manera genial para explicar todo el conjunto con todo tipo de detalles. Nosotros tardamos dos horas en recorrer la Abadía y no nos aburrimos en ningún momento.

Cata de vinos.

De vuelta a Félines, y como en una anterior bodega en Lagrasse cogimos un folleto para ver dónde se podían realizar catas de vinos, no nos podíamos ir de entre tantos viñedos sin hacer esta experiencia. Somos de esos que exprimen el momento hasta el último segundo.

Llamamos a un lugar de camino a Félines donde poder realizarla. La bodega era de una pequeña familia de propietarios con unas reducidas hectáreas de viñedos pero que sacaban unos vinos de excelente calidad. Seis generaciones de vinicultores consecutivas llevaban cultivando aquellas tierras. A propósito, sabían español, ya que la época de la vendimia contrataban a una familia de Jaén con la que llevaban 25 años trabajando. Pues allí recibimos una clase magistral del anfitrión sobre vinos, probamos unos pocos de caldos de la tierra y compramos algunas botellas, que cayeron bien pronto.

La cata era gratuita pero qué menos que comprar algo después de probar 5 excelentes vinos. Nosotros compramos una botella de vino blanco de uva Garnacha (13€) y otra de tinto (15€), así como dos copas de recuerdo. Esta bodega se llama Chateau Villamagne, cerca de Lagrasse, y las recomendamos totalmente. No os arrepentiréis.

Cata de vinos
Cata de vinos
Viñedos
Viñedos

Y nuestra última noche en la ruta de Castillos Cátaros la pasamos tomando unos quesos, un buen salchichón y bebiéndonos unos vinos, y como siempre brindando por la vida, el amor y los viajes. Y aunque le tengamos rencor por lo de Napoleón y en los mundiales de fútbol siempre nos da morbo jugar contra Francia, hay que decir que nos encanta este país y sus lados más desconocidos.

Día 5. Vuelta a casa.

Al día siguiente pusimos rumbo a Barcelona y en este trayecto también conocimos un pequeño pueblo espectacular, Castelnou. Esta villa enclavada en la montaña es una pequeña localidad que conserva su estructura medieval intacta. Pasear por sus adoquines fue un viaje al pasado y además tuvimos la suerte de poder ver cabras montesas en este tramo.

En Castelnou.
Castelnou.

Después de esta parada ya pusimos la directa a Barcelona que Irene no podía perder su vuelo, dejando atrás Francia y sus castillos, llevándonos unos grandes recuerdos de 5 días muy intensos, 1.469 km y la sensación de habernos sorprendido y superado la expectativas de una escapada imprevista. Para volver a Francia siempre habrá motivos… À Bientôt, Francia!

Y si queréis más rutas por el viejo continente, os dejamos aquí el link.

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